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Leo Strauss, nacido de padres judíos piadosos en 1899, en Kirchhain,
Alemania, junto a Marburgo, en la provincia de Hessen, Strauss llegó a EE.UU. en 1938 y enseñó en varias universidades
importantes antes de fallecer en 1973.
Strauss era un proponente desenfadado de los tres padres más notorios de
la filosofía nazi: Friedrich Nietzche, Martin Heidegger y Carl Schmitt.
En 1934, Carl Schmitt, el principal filósofo nazi de derecho, fue
personalmente responsable de conseguirle a Strauss una beca de la
fundación Rockefeller, que le permitió salir de Alemania para estudiar
en Inglaterra y en Francia, antes de llegar a los EU para enseñar en la
Nueva Escuela de Investigación Social y, luego, en la Universidad de
Chicago. En su larga carrera académica, Strauss nunca abandonó su
lealtad a Nietzche, Heidegger y Schmitt.
"El perpetuo engaño de los ciudadanos por los que están en el poder
es crítico porque necesitan ser conducidos, y necesitan gobernantes
fuertes que les digan lo que es bueno para ellos".
"Algunos son aptos para dirigir, y otros para ser dirigidos. Los que
son aptos para gobernar son los que comprenden que no hay moralidad y
que sólo existe un derecho natural, el derecho del superior a gobernar
al inferior".
"La religión es el cemento que une a la
sociedad".
"Un tal gobierno sólo puede ser establecido,
cuando los hombres se unen -y sólo pueden ser unidos contra otro pueblo,
un orden político sólo puede ser estable si es unido por una amenaza
externa", como Maquiavelo, sostiene que si no existe una amenaza
externa, hay que fabricarla.
Los
trabajos de los antiguos filósofos contenían significados esotéricos
deliberadamente ocultos y cuyas verdades solamente podían ser entendidas
por unos cuantos, mientras que serían mal interpretadas por las masas".
Desde el punto de vista de Strauss, hay que
combatir todo el tiempo [para sobrevivir]". La paz lleva a la
decadencia. La guerra perpetua, no la paz perpetua, en eso creen los
straussianos. Semejantes opiniones conducen naturalmente a una "política
exterior agresiva, beligerante". |
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En un artículo, el New York
Times presentó a sus lectores a Strauss y sus discípulos en
Washington, el interés fue despertado aún más por un prolongado artículo
por el legendario reportero investigativo de The New Yorker,
Seymour Hersh.
¿Qué tienen en común
William Bennett, Jeanne Kirkpatrick, Normand Podhoretz, Michael Novak,
Allan Blomm, Irving Kristol, Robert Bork, Clarence Thomas y William
Kristol? Todos han sido alumnos de Leo Strauss (1899-1973), un filósofo
judío alemán que enseñó historia de la filosofía política en la
Universidad de Chicago desde que abandonó la Alemania nazi y quien ha
sido considerado como el padrino del "Contrato con América" elaborado en
1994 por el Partido Republicano bajo la inspiración de Newt Gingrich.
Si la influencia política de Strauss en la capital de la nación más
poderosa de la tierra era increíble en 1996, hoy lo es todavía más. El
principal "straussiano" en el gobierno de Bush es el subsecretario de
Defensa Paul Wolfowitz, educado por el álter ego y colega de Strauss en
la Universidad de Chicago, el profesor Allan Bloom. Wolfowitz dirige el
"partido guerrerista" dentro de la burocracia civil del Pentágono, y su
protegido, I. Lewis Libby, jefe de la oficina y principal asistente de
seguridad nacional del vicepresidente Dick Cheney, dirige un "tenebroso
consejo de seguridad nacional" altamente militarista afuera del viejo
edificio de oficinas ejecutivas, adyacente a la Casa Blanca.
El más prominente es el Secretario Adjunto de Defensa Paul Wolfowitz, a
quien se conoce ahora comúnmente como "Wolfowitz de Arabia" por su
obsesión por el derrocamiento de Sadam Husein de Irak como un primer
paso en la transformación de todo el este del Medio Oriente árabe.
Wolfowitz también es considerado como el principal arquitecto de la
estrategia global de Washington después del 11 de septiembre, incluyendo
su controvertida política preventiva.
Gary Schmitt, fundador, presidente y director del Proyecto para un Nuevo
Siglo Estadounidense (PNAC, por sus siglas en inglés), un grupo
neoconservador existente desde hace seis años cuyos ex alumnos incluyen
al vicepresidente Dick Cheney y al jefe del Pentágono Donald Rumsfeld,
así como una serie de otros importantes funcionarios de la política
exterior.
El editor jefe del Weekly Standard, William Kristol.
Irving, el padre de Kristol, padrino del neoconservadurismo, que está en
el consejo del Instituto Estadounidense de la Empresa (AEI), desde donde
actúa una serie de destacados halcones, incluyendo al antiguo presidente
del Consejo de Política de la Defensa, Richard Perle, también ha
atribuido a Strauss una influencia importante en su pensamiento.
Richard Perle, bautizado como el Príncipe de las tinieblas y alto
ejecutivo del The Jerusalem Post y de la cadena mediática de Conrad
Black (dueño entre otros del londinense The Daily Telegraph, un
monumento a la propaganda negra), se va a arrepentir toda su vida de
haberse peleado a muerte con el prestigiado reportero Seymour Hersh,
galardonado con el premio Pulitzer, quien le descubrió sus triangulados
negocios truculentos con los enemigos de Estados Unidos.
Irving Kristol, entre otros neoconservadores,
había argumentado que la separación de la iglesia y del estado había
sido el mayor error cometido por los fundadores de la república EE.UU. |