| En 1993 el PSOE gana
contra pronóstico las elecciones generales, que todas las encuestas
daban como ganador al PP. Tal fué el cabreo de algunos populares que
Arenas y Alvarez Cascos salieron en TV poniendo en duda la legitimidad
de los resultados. Posteriormente salió públicamente Aznar a desdecir a
los anteriores y reconocer el resultado democrático de las urnas.
La soleada mañana
del sábado 13 de agosto de 1994 un grupo de profesionales de la pluma
reunidos en el club La Quinta de Marbella, junto a los "greens" del
campo de golf, constituyeron una "asociación independiente en defensa de
la libertad de expresión". El consejo fundador de la
Asociación de Escritores y Periodistas Independientes (AEPI) estaba
integrado por Luis María Anson, José Luis Balbín, Antonio Burgos, Camilo
José Cela, Julio Cerón, Antonio Gala, José María García, Antonio García-Trevijano,
Teodoro González Ballesteros, José Luis Gutiérrez, Antonio Herrero,
Federico Jiménez Losantos, Julián Lago, Manuel Martín Ferrand, José Luis
Martín Prieto, Luis del Olmo, Raúl del Pozo, Pedro J.Ramírez, Pablo
Sebastián y Francisco Umbral. Luis del Olmo, que
también comenzó en el grupo, pero, según sus palabras
"estuve en la
AEPI junto a otros ilustres colegas, pero en cuanto olimos la mierda que
allí había salimos zumbando".
Era la época en que se iban conociendo escándalos del PSOE, de
corrupción (Filesa, Roldán) y de la lucha antiterrorista (implicación de
instituciones del Estado en los GAL). La AEPI planificó una estrategia
de acoso y derribo al PSOE. El objetivo del grupo era, evidentemente,
poner a Aznar en el poder desbancando al PSOE. Así lo cuenta Pedro J.
Ramírez en su libro "Amarga Victoria"
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El artículo del
escritor José Luis de Vilallonga, autor de una biografía autorizada del
Rey, fue la noticia del verano. Vilallonga publicó en "La Vanguardia"
una "Carta desde París" en la que exponía que estaba en marcha una
confabulación para desestabilizar a Felipe González y Narcís Serra, que
comportaría una campaña en favor de Aznar, "un hombre que durará lo que
queramos que dure", y la filtración de "pequeñas noticias en detrimento
de la figura del Rey". Además, ponía nombres a la conspiración, aunque
algunos estuvieran en elipsis: el ex banquero Mario Conde, el periodista
Pedro J. Ramírez y el ex notario Antonio García-Trevijano.
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