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LUIS
MARÍA ANSÓN: EL MONÁRQUICO |
30.07.04: "La
sombra de ETA es alargada"
Luis Maria
Ansón (La Razón, viernes 30 de Julio de 2.004): El terrorismo
islámico utilizó a España como santuario tras aceptar la condición que le
impuso el Gobierno de entonces: ni un contacto con ETA. Tras el 11-S, el
juez Garzón, que tal vez desconocía este acuerdo subterráneo, encarceló a
varios miembros de Al-Qaida. A partir de entonces se levantó la veda
contra España, mucho antes, pues, de nuestra participación no en la guerra
de Irak, en la que no intervinimos, sino en el envío de tropas para la
reconstrucción iraquí junto a otras treinta y tres naciones.
COMENTARIO: ¡¡¡ SENCILLAMENTE ESCANDALOSO !!!, O sea, que según Ansón, el
gobierno de Aznar pacto con el terrorismo islámico antes del 11-S que
podía campar a sus anchas por el estado español solo con la condición de
no contactar con ETA. ¿Y encima los americanos le van a dar la medalla del
congreso?. Queriendo ayudar a Aznar, Ansón lo hunde en la miseria. |
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06.02.03:
Es cierto que la reciente gala de los Goya no debió salirse de los
estrictos cauces culturales pero de hacerlo, a la vez de decir no a la
guerra, tendría que haber dicho no a Sadam Husein, en lugar de callarse
como putas. El pelo de la dehesa del viejo estalinismo asoma siempre en
estos actos manipulados por los intoxicadores de turno (L.M.Anson)(6-02-03) |
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TIEMPO, 23-2-98, NUM.825:
«Había que terminar con Felipe González, ésa era la cuestión. Al
subir el listón de la crítica se llegó a tal extremo que en
muchos momentos se rozó la estabilidad del propio Estado. Eso es
verdad. Tenía razón González cuando denunció ese peligro...,
pero era la única forma de sacarlo de ahí»,
afirma Luis María Anson, ex director del periódico Abc y ex-presidente de
Televisa-España, en la entrevista concedida a la revista semanal
Tiempo . Su autor, Santiago Belloch, asegura que Anson, que
corrigió las pruebas, le felicitó y le dijo que había recogido
«el ciento por ciento de la letra y del espíritu» de la
conversación.
La cultura de la crispación existió porque no había manera de
vencer a González con otras armas», advierte Luis María Anson.
«González ganó tres elecciones por mayoría absoluta y volvió a
ganar la cuarta cuando todo indicaba que iba a perder»,
prosigue.
«Hubo que elevar la crítica hasta extremos que a veces afectaron
al propio Estado. González bloqueaba algo vital en una
democracia: la alternancia. Si llega a ganar las elecciones del
96, con la bonanza económica no hubiera habido quien lo echase
hasta el 2004. No salimos de 40 años de Franco para entrar en 30
años de González».
«La capacidad de comunicación, la fuerza política, la habilidad
extraordinaria que tuvo siempre González», argumenta Anson,
«hizo darse cuenta a muchas personas que era preciso que
concluyera su etapa.
Como los ataques a González, muy fuertes en
el 92-93, no terminaron con él, (...) vimos que era necesario
elevar el listón de la crítica. Entonces se buscó ese mundo de
las irregularidades, de la corrupción... No había otra manera de
quebrantar a González». «Aun así, perdió las elecciones por
menos de 300.000 votos... (...) A pesar de haber lanzado contra
él una de las mayores ofensivas que se hayan desencadenado
contra un político», recuerda.
«El resumen es sencillo: González era un hombre con una potencia
política de tal calibre que era necesario llegar hasta el
límite» , explica el ex director de Abc en Tiempo. (En la
revisión del texto, antes de su publicación, Anson suprimió
parte de su frase original, que decía: «...llegar al límite y
poner en riesgo el Estado con tal de terminar con él».)
Más adelante, se le plantea que un sector de la prensa presionó
al mundo judicial. «Sin duda», contesta Anson; «por reflexión o
instinto, los medios reaccionaron atizando algunas situaciones.
Ése fue el caso de los conflictos y el papel de la justicia. Al
atizar el fuego en ese sector se favorecía la erosión de
González... Así que se hizo.
Fue una operación de acoso y
derribo. Algunos lo hicimos desde el convencimiento honesto de
que era un servicio al sistema democrático. (...) Desde una
labor crítica normal no se conseguía desalojar a González del
poder».
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