Gallego de 55 años, fue en 1976 uno de
los fundadores de los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de
Octubre (GRAPO). Participó, aunque nunca directamente -su historial está
limpio de delitos de sangre-, en los secuestros de Antonio María Oriol
de Urquijo (11 de diciembre de 1976) y del teniente general Villaescusa,
presidente del Consejo Superior de Justicia Militar, 12 días más tarde.
Desde la cúpula del Partido Comunista de España (reconstituido) -brazo
político de GRAPO- fue, hasta su expulsión, decretada en 1977 por sus
veleidades autocríticas, el responsable de propaganda de la banda
armada.
Ex-miembro del GRAPO (Grupo de Resistencia Antifascista Primero de
Octubre), ha sufrido una transformación solo
equiparable a la de San Pablo (el de Tarso).
¿Pero cómo explicar la evolución de un izquierdista predispuesto incluso
a la lucha armada hacia un pensamiento rayano, como historiador al
menos, en empatías con el franquismo? «El mío fue un proceso lento, muy
progresivo, hasta que me di cuenta de que el análisis marxista de la
sociedad era falso», explica.
Sus libros han sido considerados por Federico Jiménez Losantos como
jalones de «un antes y un después» en la exégesis de las causas del
Alzamiento.
Algunas
opiniones:
"Prieto y Largo Caballero fueron
golpistas y planificadores de la guerra civil, como está hoy
perfectamente documentado"
Carrillo viene alentando esa
propaganda recuperadora de unos odios que creíamos enterrados para
siempre, y, para más daño, el gobierno ha acentuado tales campañas con
ese homenaje extemporáneo, coronado por la retirada de la estatua de
Franco.
El actual presidente
(Zapatero) habla de
sus “ansias infinitas de paz”, pero bajo esa palabrería ha llegado al
poder por medio de una violenta agitación callejera, y desde el poder ha
premiado a los terroristas islámicos y a la ETA, a la cual ha facilitado
el retorno a las ventajas de la legalidad.
08.07.05:
"Porque el problema no está, como se dice a veces, en que nuestro
lamentable gobierno actual haya nacido de un atentado de Al-Qaeda. El
problema está en que ese gobierno justifica las tesis de Al-Qaeda, se
niega a luchar contra el terror y, por el contrario, se ha convertido en
auténtico cómplice de él, como revela su actitud no sólo frente a
los islámicos radicales, sino frente a ETA." |