Ya es que no dicen la verdad ni por
equivocación. Se han instalado de tal modo
en la trola, el embuste y el Imperio de la
Bola que viven felices en el subterfugio y
disfrutan estafando intelectual y
políticamente a la ciudadanía. Muchas
razones había para votar NO en el plebiscito
zapateril, pero este martes añadió el
presidente del Gobierno algunas más. La
primera, que nos toma por aún más idiotas de
lo que pensábamos, porque hace falta
creernos decididamente lelos para sostener
que la campaña ilegal a favor del “Sí” es
“de lo más aséptica”. Claro, por eso los
grandes comunicadores elegidos por el
Gobierno han sido Iñaki Gabilondo y Luis del
Olmo, que todo el mundo sabe que se oponen
sistemática e implacablemente a todo lo que
huela a PSOE y a Zapatero. ¡Amos, anda!
En cuanto a la necesidad de un plebiscito para
respaldar la mal llamada Constitución Europea,
que es un simple aunque farragosísimo tratado
entre países, como el que hay ahora y como el
que vendrá después, el PP tuvo la inteligencia
de demostrar que no hacía ninguna falta. Bastaba
con votarlo en el Parlamento, como propuso Rajoy,
y nos ahorrábamos el gasto y la tomadura de
pelo. Pero es que nunca se ha tratado realmente
de Europa sino de Zapatero y es particularmente
siniestro que se nos quiera presentar el “Sí”
como una seguridad para la unidad de España que
el propio Zapatero ha puesto en almoneda. Si
quiere pedir el “Sí”, que se lo pida a sus socios comunistas y separatistas. Yo sólo
lamento una cosa de votar “No”, que es no poder
votarlo cien veces. Apetece. (Federico Jiménez Losantos, Libertad Digital, 12 de Enero de
2.005)