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1.- El Estado democrático de derecho tiene su pilar básico en la
soberanía de la voluntad popular, expresado mediante el sistema de
sufragio libre. Este Parlamento rechaza la utilización de la violencia
por la falta de legitimidad de los violentos para expresar la voluntad
del pueblo vasco, así como el rechazo de su pretensión de negociar
problemas políticos.
2.- a) El Estatuto de Guernica representa la expresión de la
voluntad mayoritaria de los vascos y constituye la norma institucional
básica de que se ha dotado para su autogobierno, por lo que su
acatamiento es una condición necesaria para alcanzar su definitiva
normalización y pacificación.
b) El pleno y leal desarrollo de todos
y cada uno de los contenidos del Estatuto sigue
siendo el marco válido para solucionar los
conflictos de la sociedad vasca, por lo que
todos los firmantes nos comprometemos a
desarrollarlo en su plenitud.
c) Es la voluntad mayoritaria del
pueblo, a través de sus representantes
legítimos, y no ya de quienes pretenden imponer
de forma violenta o autoritaria sus criterios
sobre el conjunto de la sociedad, quien debe
juzgar sobre la validez del Estatuto como
instrumento de autogobierno y decidir su reforma
y desarrollo mediante los procedimientos
contemplados en el Estatuto y en la
Constitución.
d) Frente a quienes pretenden que
Navarra forme parte del régimen autonómico vasco
al margen de la voluntad de los propios navarros
y sus instituciones, proclamamos que sólo a los
navarros corresponde decidir su propio futuro
(...). Habida cuenta de que la relación con el
territorio navarro es una aspiración sentida por
amplios sectores de la sociedad vasca, los
partidos firmantes, de conformidad con el
ordenamiento jurídico, propiciaremos, de acuerdo
con las instituciones navarras, la
intensificación de esas relación a la creación
de instrumentos que respondan a nuestras
afinidades e intereses comunes.
3.- El Gobierno vasco está llamado a
encabezar toda acción política y social frente a
la violencia de cara a la consecución de la paz.
Entendemos necesario y urgente establecer un
acuerdo estable y definitivo entre el gobierno
autónomo y central del que se derive una acción
coordinada para combatir el terrorismo, en la
que se contemple la asunción progresiva de
responsabilidades en materia antiterrorista en
consonancia con el acuerdo del Parlamento vasco
del 16 de octubre de 1987, y en desarrollo del
artículo 17 del estatuto de autonomía.
4.- Ante la violencia sistemática de
los principios que conforman la convivencia
democrática y especialmente el derecho a la
vida, comparte la necesidad de la acción
policial para que contribuya a la erradicación
del terrorismo, a la protección de dichos
principios y a la prevención de atentados y la
persecución de sus autores.
5.- Expresamos nuestra convicción de
que la colaboración internacional entre los
Gobiernos y distintos poderes judiciales es
indispensable para la erradicación de la
violencia, a fin de prevenir la comisión de
nuevos atentados y evitar la impunidad de
quienes los cometan.
6.- Nos comprometemos a velar porque
la necesaria defensa del Estado de derecho
contra los ataques de la violencia se produzca
siempre dentro de la legalidad y de los derechos
humanos, sintiéndonos legitimados para denunciar
los casos en que pueda haber violaciones de
dicho principio.
7.- Dado que la ruptura que se ha
producido en nuestra sociedad entre quienes
mayoritariamente hemos optado por las vías
democráticas y estatutarias y quienes continúan
haciendo uso de la violencia sólo podrá
superarse como consecuencia del cese de ésta,
hacemos un llamamiento a quienes aún continúan
utilizándola para que renuncien a ella como
instrumento de acción política y se incorporen a
la tarea común de busca, por los cauces
mayoritariamente aceptados, de los instrumentos
más adecuados para dar satisfacción a las
aspiraciones compartidas de la la sociedad
vasca.
8.- Hacemos un llamamiento a quienes
ostentan representación parlamentaria y no
ejercen sus derechos y obligaciones inherentes a
la misma para que asuman las responsabilidades
institucionales y defiendan desde ellas sus
propios planteamientos políticos.
9.- En consonancia con las
responsabilidades adoptadas por unanimidad por
el Parlamento vasco, consideramos válida y
apoyamos las vías de reinserción para aquellas
personas que decidan o hayan decidido abandonar
la violencia con el propósito de defender sus
ideas por cauces democráticos, respetando en
cada caso la decisión que adopten las
instituciones competentes del Estado a este
respecto.
10.- Si se producen las condiciones
adecuadas para un final dialogado de la
violencia, fundamentadas en una clara voluntad
para poner fin a la misma y en actitudes
inequívocas que puedan conducir a esa
convicción, apoyamos procesos de diálogo entre
los poderes competentes del Estado y quienes
decidan abandonar la violencia, respetando en
todo momento el principio democrático
irrenunciable de que las cuestiones políticas
deben resolverse únicamente a través de los
representantes legítimos de la voluntad popular.
11.- La defensa de nuestro sistema
democrático contra la violencia no requiere en
la actualidad de una ley de carácter especial,
por lo que apoyamos la derogación de la
legislación especial contra el terrorismo y los
principios de independencia, intervención e
inmediación jurídica.
12.- Reiteramos nuestro apoyo al texto
consensuado en la comisión de Derechos Humanos
del Parlamento vasco en relación con las ayudas
a víctimas de atentados terroristas y sus
familiares, en sesión celebrada el 13 de mayo
1987.
13.- La gravedad de la situación de
crisis que atraviesa la economía, con sus
secuelas de paro, que adquiere en nuestro caso
un carácter diferencial por el tejido industrial
vasco y de la perpetuación de un clima de
violencia, que dificulta la recuperación de
nuestra economía a través de la inversión,
refuerza nuestro empeño para lograr una
situación normalizada.
Se urge a las instituciones públicas a
intensificar las medidas necesarias para superar
las graves consecuencias sociales de la crisis
económica y para impulsar desde el sector
público la creación de las condiciones precisas
para la recuperación económica de Euskadi, al
tiempo que nos comprometemos a crear un clima de
pacificación y normalización que atraiga la
confianza inversora imprescindible para la
economía vasca.
14.- Hacemos un llamamiento a todos
los ciudadanos vascos para que trabajen
activamente en favor de la tolerancia, del
respecto recíproco y de la libertad personal y
colectiva como elementos básicos de la
convivencia pacífica y constructiva de la
sociedad.
Dirigimos muy especialmente este llamamiento
a los responsables políticos, a los educadores,
a los periodistas, quienes pueden desempeñar un
papel importante en la pacificación de nuestra
sociedad.
15.- Invitamos a todas las
instituciones vascas a que se sumen a este
acuerdo y trabajen en su respectivos ámbitos
para lograr la plena instauración de la
convivencia democrática en Euskadi.
16.- El contenido de este acuerdo se
trasladará al Gobierno del Estado y a los
partidos firmantes del Pacto de Madrid.
17.- El objeto de propiciar el diálogo
permanente entre las distintas fuerzas
políticas, profundizar en las vías que
posibiliten la incorporación de quienes hoy no
aceptan la voluntad mayoritaria del pueblo vasco
y garantizar el cumplimiento del presente
acuerdo, solicitamos al "lehendakari" (jefe del
Gobierno autónomo) que continúe liderando el
proceso en aras de la total normalización del
país. Reserva de Eusko Altartasuna:
En relación con el punto tres, párrafo
segundo, y su alusión al artículo 17 del
Estatuto, EA considera imprescindible aclarar en
términos inequívocos que el pleno desarrollo de
la competencia policial de la comunidad autónoma
vasca, según dicho artículo, significa que la
comunidad autónoma vasca podrá ejercer la
competencia exclusiva sobre todas las materias
no citadas como supra o extracomunitarias en el
el mencionado artículo, sin perjuicio de los
plazos, procedimientos y actuaciones coordinadas
que pudieran acordarse para un eficaz ejercicio
de la competencia. |