| Resulta muy complicado establecer límites entre lo que era la vida
civil y la vida religiosa, ya que todo estaba impregnado por la religión
en el entorno geográfico en el que debió desenvolverse su obra. Por lo
que las tendencias religiosas, a menudo iban acompañadas de tendencias
políticas y viceversa. Básicamente podemos distinguir los siguientes
grupos: Los saduceos eran la facción aristocrática del judaísmo. Se
diferenciaban por aceptar la Ley mosaica literalmente y rechazar todo lo
que no se encontrara en ella, por lo que pensaban que Dios no se
inmiscuía en la vida cotidiana de los hombres y que cada cual podía
hacer lo que creyera más conveniente para sí. No creían ni en la
inmortalidad del alma ni en la resurrección de los muertos.
Los Fariseos creían que la Ley mosaica era un código vivo y que por
tanto su vida debía atenerse exclusivamente a lo que en él estaba
prescrito. Creían en la inmortalidad del alma, la resurrección de los
muertos, los ángeles y los demonios.
Los esenios, que adquirieron gran importancia histórica con el
descubrimiento en 1947 de los famosos escritos de Qumrán escondidos en
una gruta cerca del mar Muerto. Eran integrantes de una comunidad
religiosa contemporánea a Jesús que desaprobaban las prácticas
religiosas de Jerusalén y se habían retirado al desierto para formar
comunidades.
El consejo supremo de los judíos era el Sanedrín formado por 71
miembros con mayoría de los saduceos. En la época de Jesús sólo tenía
competencias religiosas.
Los judíos celebraban cinco fiestas principales: Pascua, Pentecostés,
festival de la Cosecha, fiesta de las Trompetas y día de la Expiación.
Además de éstas se celebraban todos los sábados y fiestas menores. La
noche del viernes sonaban las trompetas del Sabbath y todos
debían interrumpir el trabajo porque la Ley mosaica prohibía cualquier
tipo de labor en sábado. Incluso las comidas debían prepararse el
viernes.
La sinagoga era un edificio generalmente de planta cuadrangular con
una sala amplia donde se reunían los judíos para orar. Cada sinagoga
estaba dirigida por un comité elegido entre los lugareños. La ceremonia
comenzaba con un hombre que oraba y después otros siete que leían
pasajes de la Torá. Al terminar la lectura se decía un sermón. Al
atardecer volvían a sonar la trompetas y se daba por finalizado el
Sabbath. |