
La revuelta contra los seleucidas la
empieza Judas Macabeo, y consigue entre el 165 y el 160 A.C. dominar
toda la región de Judea, a la muerte de este le sucede su hermano
Jonatán que tras pequeñas conquistas acuerda la paz, finalmente muere en
el 142, un tercer macabeo (Simón), hermano de los dos anteriores
consigue que los seléucidas reconozcan la independencia de Judea.
Con la independencia de los seléucidas capitaneada por un líder político
y religioso (se proclamó sumo sacerdote). Empezó una nueva época de
prosperidad, consiguió alianzas con Esparta y Roma. En el 134 fue
asesinado. Con todo sus sucesores recuperan Samaria, Galilea y todos los
territorios vecinos. Desde David y Salomón, el reino no había sido tan
grande.
En el año 67 A.C., y a la muerte de Salomé tras nueve años de reinado
entran en disputa sus hijos y los romanos entran en escena apoyando a
Hircano II. Roma crea la provincia de Siria y solo deja bajo mandato
judío a Judea, Samaria y Perea. Siguen las disputas hasta que Roma
impone a Herodes el Grande como Rey de Judea, como reino aliado y no
tributario. Bajo su reinado Judea volvió a crecer en prosperidad, si
bien Herodes no dudó en emplear mano dura contra sus adversarios, llegó
a ajusticiar a tres de sus hijos. Entre sus obras esta´la construcción
del acueducto, la reconstrucción del Templo. A la muerte de Herodes el
Grande, los romanos dividen el reino entres partes y finalmente en dos:
Judea y Samaria bajo un prefecto romano a partir del 6 D.C.. Poncio
Pilatos, lo fue entre el 26 y el 36 D.C., la época de Jesús, y Galilea
bajo el reinado de Herodes Antipas. Los judíos ya volvían a pagar
impuestos a Roma. Los asuntos religiosos estaban en manos de los judíos,
así como la justicia, siempre que ni implicase la pena de muerte. |