Artículos de Prensa
Monográficos (Todos)
El atentado del 11-M
El Yak-42
El Prestige
La Guerra de Irak
El AVE Madrid-Lleida
Televisión española
El Caso del lino
Elecciones Madrid
El caso Alierta
El caso Aycart
Asuntos Municipales
El caso Naseiro
El PP no es franquista
Ellos no manipulan
La AEPI
Pío Moa
Jiménez Losantos
Luis M. Ansón
VISIÓN HISTÓRICA
Después de Cristo
Los cismas
¿DICE LA VERDAD?
Manipulaciones
Los otros mártires
ORGANISMOS
Conferencia Episcopal
La CONFER
CORRIENTES
Opus Dei
Legionarios de Cristo
Catecuménicos
ENLACES
Enlaces oficiales
Webs ultracatólicas

LAS PRIMERAS HEREJÍAS
Después de que todos los discípulos inmediatos de Jesús habían muerto y la “Era Apostólica” había llegado a su fin con el cierre del primer siglo, siguió por unos siglos lo que se conoce como la “Era de los Apologistas”, durante la cual los Cristianos tenían que defender su nueva religión contra los ataques de Judíos o de Paganos y trataban de probar que era superior a las religiones antiguas. Los escritores que hicieron esta defensa se conocen como los Apologistas.
SABELIANISMO
Sabelio, cuya enseñanza resultó atractiva a muchos, buscó preservar la unidad de Dios y al mismo tiempo hacer el misterio de la Trinidad más fácil de comprender por enseñar que Dios se manifestó a sí mismo en tres diferentes formas, como el Padre, Hijo y Espíritu Santo. Pero a sus detractores les pareció que esta enseñanza hacía irreal a Jesús, un simple reflejo de otro ser, y fue por lo tanto condenado como hereje, con lo que en Alejandría, cerca del año 260, Sabelio fue excomulgado de la iglesia. El Sabelianismo sin embargo, no se extinguió.
 
Pablo de Samosata: Obispo de Antioquía en el año 260, la sede más importante en la Iglesia del Este. Él enseñó que aunque Jesús fue originalmente un hombre como cualquier otro, gradualmente se volvió divino y finalmente unido completamente con Dios. Fue acusado de herejía por sus enemigos políticos y teológicos y después de tres intentos finalmente fue destituído de su cargo y excomulgado de la Iglesia, cerca del año 268.
ARRIANISMO
Cerca del año 318 el Obispo de Alejandría, llamado Alejandro, intentó clarificar el asunto de la Santísima Trinidad al enseñar que Cristo nunca había tenido un principio, no más que Dios mismo; que él siempre había sido el Hijo de Dios, “engendrado eternamente” por él, y que él era del mismo ser esencial o naturaleza con el Padre. Había en Alejandría un cierto presbítero (sacerdote o ministro) de una de las iglesias parroquiales, llamado Arrio , que se sentía obligado a oponerse a esta enseñanza. Arrio era un hombre de edad avanzada, de carácter serio, agudo en argumentos, extremadamente auto-negado en su vida, y áltamente respetado en la ciudad por su piedad y su trabajo entre la clase baja. Él insistía que esta enseñanza de Alejandro era simple Sabelianismo y que prácticamente significaba una creencia en dos Dioses. Él mantenía, por el contrario, que Cristo no era igual a Dios, sino inferior a él; que él no existió con Dios desde la eternidad, pero que había sido creado por Él antes de la creación del mundo; que él no era de la misma “substancia” que el Padre, sino creado de la nada. Esto fue el Arrianismo: la creencia que Cristo, aunque siendo muy superior al hombre, era todavía menos que Dios; que él fue crado antes de la creación del mundo; y que él era de una naturaleza diferente tanto de Dios como del hombre.
DONATISMO
Durante la cuarta centuria surgió el donatismo, debe su nombre al obispo africano Donato (muerto en el 355) , que se opuso a Roma y criticó su dependencia del poder imperial. Los donatistas practicaban el bautismo de creyentes, es decir no consideraban válido el bautismo de infantes porque, argumentaban, la persona tiene que ser consciente del rito en el que participa. Sostenía la imposibilidad de perdonar ciertos pecados, por lo que los fieles que los cometieran deberían ser expulsados.
El excesivo puritanismo de sus seguidores los llevó a provocar persecuciones para ofrecerse como mártires.
Durante el mandato del emperador Valentiniano (364-378) la Iglesia africana alcanzó en esta época el nivel más alto de división. Los donatistas constituían una Iglesia paralela, pero equiparable en número de obispos e implantación social a la católica. La coexistencia de ambas no era pacífica ciertamente y las tensiones y enfrentamientos (conocidos a través de las actas conciliares, de las cartas de Agustín y, principalmente, a través de Optato de Milevi) afectaron no sólo al plano religioso, sino al político-social. Valentiniano, consciente del problema, adoptó una serie de disposiciones (las únicas de contenido claramente religioso del emperador) prohibiendo volver a bautizar, como exigían los donatistas, a fin de frenar el avance del donatismo.
Teodosio con una religiosidad casi obsesiva que, con frecuencia, anteponía a sus deberes como emperador, en el año 380, mientras los godos saqueaban Tesalia, Grecia y Mesia Superior, Teodosio permaneciera en Tesalónica legislando sobre cuestiones de fe, decretó la persecución de la Iglesia donatista, la confiscación de sus bienes y la pena de muerte (A la que se oponía S. Agustín) por practicar el rebautismo. Los donatistas se extinguieron con la invasión de los vándalos.
PELAGIANOS
Pelagio mantenía que el pecado de Adán tuvo consecuencias solamente para el y nadie mas y que los que nacen en el mundo como descendientes de Adán entran a la vida en el mismo estado de inocencia en el cual Adán lo hizo. Por lo que una de las funciones del bautismo, limpiar ese pecado, quedaba así sin sentido. Ellos como Adán son libres para obedecer o desobedecer.  Los hombres son constituidos pecadores solamente por un acto de rebelión inteligente y activa contra Dios. Los hombres se Salvan,  cuando se reforman así mismos al hacer lo correcto. La Redención, como la Biblia lo describe, es por lo tanto innecesaria.
NESTORIANOS
Iniciada por Nestorio, patriarca de Constantinopla, esta secta herética fue una de las que más fuerza y expansión tuvo durante el siglo V en Oriente. 

Condenado y depuesto Nestorio, y tras recibir la condena del IV Concilio Ecuménico, celebrado en Efeso, en el año 431; los seguidores del antiguo patriarca huyeron a Persia, cuya iglesia estaba ya separada de la Iglesia Romana desde el 424 d.C., hasta que en 481, las doctrinas de Nestorio finalmente son reconocidas. 

Esta secta suponía la división de la unidad de Jesucristo en dos personas, separando en él la naturaleza divina de la humana, y negando al mismo tiempo que el Espíritu Santo procediese del Verbo.

Los nestorianos tampoco admiten que María sea llamada "Madre de Dios" precisamente por la distinción de dos naturalezas. La unión de Cristo con Dios es personal y voluntaria, pero no por la voluntad del hombre mortal, sino por libre condescendencia del Verbo.

En cuanto a la jerarquía eclesiástica, el nestorianismo afirma la igualdad dignataria entre sus patriarcas y la vida y obra de los apóstoles, con lo cual reniegan de la supremacía del obispo de Roma.

Los nestorianos se propagaron hacia el norte de Arabia, la India (donde se los llamaba "Cristianos de Tomás"), las costas de África y por toda el Asia central hasta China, donde según la "Tabla Nestoriana" se fundaron 631 comunidades cristianas. En todo este país, el nestorianismo gozó de una privilegiada situación, aún durante la primera invasión mongólica del siglo XIII.