|
|
-
Dueños de la España eterna
|
|
IAN Gibson, Escritor,
(C) El Periódico, 17 de Junio de 2.005. |
Se creen dueños y propietarios de España. Son
soberbios. Nunca admiten haberse equivocado y nunca entonan un mea
culpa (la culpa es siempre de los demás). El viejo machista
Manuel Fraga recuerda al viejo machista Camilo J. Cela (que
tan encantado estaba con ellos): no puede abrir la boca sin insultar a
las mujeres, y hasta ha pedido a Dios y a Santiago Matamoros que tengan
la bondad de acudir en apoyo suyo este fin de semana.
Por villorrios y glebas, como en los mejores tiempos franquistas, los
autobuses van recogiendo a los incondicionales para cualquier
manifestación convocada por los jefes, sea cual sea el motivo; los
periodistas adictos acuden obedientes con sus plumas cargadas de veneno
y baba; y uno se pregunta si un día este país tendrá por fin una derecha
dialogante y razonable.
Salamanca. Yo he pasado 40 años de mi vida manejando manuscritos y
periódicos. Y sé por experiencia que no hay nada tan frágil como la
página de un diario, nada tan permanentemente en peligro como un
manuscrito. Incluso la intensa emoción que genera la investigación puede
entrañar un riesgo, y yo mismo, lo confieso aquí, he dañado sin querer,
al ir demasiado deprisa, más de una hoja impresa. Hoy todo esto ha
cambiado y nos encontramos en el reino del microfilm y de las copias
digitales.
Los estudiosos ya no podemos acudir en "versión original" a El Sol,
al Heraldo de Madrid, al Diari de Barcelona o al
Defensor de Granada --nombro cuatro periódicos con los cuales he
trabajado intensamente--, sino que tenemos que conformarnos con la
consulta en pantalla. En cuanto a los manuscritos, las copias digitales
son tan extraordinariamente fieles que en general no hace falta tampoco
ver el original, y mucho menos tocarlo. En estos momentos estoy
descifrando los manuscritos de Antonio Machado editados hace poco
en facsímil por la Institución Fernán González de Burgos. Hasta la fecha
no he encontrado ningún problema que haga necesaria la confrontación con
los originales. Mejor para ellos y mejor para mí.
¿Para qué, entonces, tanto autobús lleno de gentes que nunca han pisado
un archivo ni saben nada de hemerotecas y manuscritos y copias
digitales? En el fondo estamos ante el sempiterno anticatalanismo de la
derecha central. Como recordábamos aquí hace unos meses, sólo se trata
de una parte mínima del contenido total de los documentos archivados en
Salamanca, tal vez un 3%.
En el nuevo Centro Documental de la Memoria, radicado en la misma
ciudad, habrá copias digitales de todos estos papeles y estará
garantizado el acceso, de ser necesario, a los originales en Barcelona.
¿Dónde está, pues, el problema?
¿CÓMO ES posible que no lo quiera entender el Partido Popular? Ah, ¡pero
si lo entiende perfectamente! El asunto es manipular y tergiversar la
realidad, provocar crispación, meter cizaña, atizar como sea la
hostilidad hacia el actual Gobierno y presentar la devolución, decidida
después de escuchar la opinión de los expertos, como un atentado más
contra la sagrada unidad de la nación. Al contemplar las imágenes de la
manifestación de Salamanca he sentido auténtica vergüenza ajena y he
pensado en Josep Piqué.
El señor Piqué, a quien no tengo el gusto de conocer (y lo
lamento), lleva tiempo apoyando la decisión de devolver a Catalunya los
documentos que legítimamente le pertenecen. Chapeau. Enhorabuena.
Me imagino que estos días el asunto le está causando más de un dolor de
cabeza al exministro, porque tener que aguantar a correligionarios como
los suyos --los propietarios de la España eterna-- debe ser un hueso
duro de roer para un catalán culto e inteligente con una visión serena
de las complejidades nacionales.
La manifestación organizada por su partido en Salamanca ha empeorado
indudablemente las relaciones entre Catalunya y el resto del país. Si yo
fuera catalán, sería, después de Salamanca, un catalán más nacionalista.
Ha sido una torpeza, una irresponsabilidad, un insulto. Y afirmar que la
resolución del Gobierno es fruto del "chantaje" ejercido por Esquerra
Republicana de Catalunya es otro insulto. Se trata, sencillamente, de
hacer justicia, de respetar los derechos de los demás, en este caso de
los catalanes.
Y AHORA LES toca a los gays, otra obsesión para los que se proclaman tan
defensores de la fe católica. El malo sigue siendo el Gobierno, que se
atreve a bendecir el matrimonio contra natura de seres humanos del mismo
sexo, y ello con la intención no confesada de ir minando las bases de la
familia española.
¿Qué tienen que ver los matrimonios homosexuales con la familia
española? Nada. ¿Qué interés posible podría haber por parte del Gobierno
en dañar a los heterosexuales que quieren vivir juntos y procrear?
Ninguno. La homosexualidad es normal para quienes son homosexuales, y se
da incluso entre otros animales. No es una enfermedad. Durante siglos se
ha perseguido con saña indecible. ¿No lo sabe el Partido Popular? ¿No
era ya hora de que la Iglesia dejara en paz a los gays y se ocupara a
fondo, por ejemplo, de los millones y millones de niños hambrientos y
enfermos que hay en el mundo? La Iglesia no ha condenado nunca la pena
de muerte. Es más, al arremeter contra el uso del condón ha venido
imponiéndola metódicamente. ¡Qué fácil para los obispos, negadores de su
propia sexualidad, predicar la abstención para los demás!
Entre los del Partido Popular hay, inevitablemente, una minoría de
homosexuales. A ver si tienen el valor de manifestarse como tales y, con
ello, de contribuir a que el país se sosiegue. |
|
|
|
|