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Seka,
una palabra serbocroata que significa chiquilla, fue el seudónimo
elegido por Dorothy Patton cuando,
en 1976, tras responder al anuncio de un periódico de Los Ángeles que
buscaba chicas para posar desnudas, participó en su primer porno: un
loop de 15 minutos dirigido por Scotty Fox. Gracias a una hábil campaña
publicitaria ideada por su mánager, Dorothy
Patton, una mediocre actriz secundaria de películas X, se
convirtió de la noche a la mañana en Seka,
la mujer total de los ochenta. Ocurrió casi por casualidad, cuando
Patton conoció a un maquillador que
la persuadió para cambiar su físico apocado por el de una especie de
diva intelectual, le aconsejó tomar lecciones de elocución, aprender a
cantar y bailar, leer a los clásicos ingleses y norteamericanos, y que
su vestuario sólo estuviera compuesto por ropas de diseñadores de última
moda. Fue la primera vez que
salió de su Virginia natal, pero ya
había corrido lo suyo. Había sido una adolescente obesa, se casó cuatro
días después de graduarse en el instituto, se divorció 18 meses después
y, tras adelgazar 30 kilos, posó para diversas revistas de moda. Cuando
conoció a Ken Yontz, propietario de
una cadena de sex-shops en Estados Unidos, su carrera como actriz porno
despegaría definitivamente.
En 1980, una hábil campaña publicitaria diseñada por su manager la
convirtió en la mujer total de los 80. Seka
se presentaba, en los mejores años de la edad de oro del cine X
americano, como una nueva Marilyn Monroe,
tendiendo un puente entre el porno y el cine convencional con su imagen
de rubia platino, con clase y vestida con ropa de diseño. Además, Seka se decidió a
aceptar sólo aquellos papeles en los que interpretaba a mujeres
dominantes, como un añadido ideológico, de claro matiz progresista al
mito que arrastraba: el de convertirse en el puente entre el cine
convencional y el porno.
Durante cuatro años, Seka se labró
esa imagen gracias a la complicidad de los medios de comunicación
norteamericanos, que le dedicaron entrevistas y reportajes, y a una
cuidada selección de papeles, muy acorde con lo que transmitía la actriz
dentro y fuera de los platós.
Pese a su indiscutible belleza, la estrella de
Seka se fue oscureciendo a medida que las nuevas generaciones
impusieron su ley y decidió retirarse en 1986. Siete años después,
volvería sorprendentemente al porno para realizar una película a las
órdenes de Henri Pachard, pero el
rechazo de la crítica por sus kilos de más y la sensación de que sus
mejores años habían pasado la forzaron a una nueva retirada, esta vez
definitiva. Vive en California con su tercer marido, un millonario doce
años más joven que ella.
Probablemente la "gran dama"
del cine porno. Rodó en la época dorada de la industria pornográfica y
con los grandes actores. Era conocida por su imagen de SEÑORA.
Actualmente está considerada como una referencia histórica de su
profesión. La número uno de su época sin duda alguna. Debutó en 1.978
con 24 años y se retiró en 1.986, con 39 años después de 8 años en la
industria, durante los cuales apareció en 177 películas. Los años 80
fueron su década. |