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LA SEGUNDA GUERRA PÚNICA: LA TRAVESÍA DE LOS ALPES
Al padre de Anibal, Amilcar, se le conocía como el Barak (el rayo-relámpago). Anibal también era un Barak (Barca-Barcida) y entre mayo del -218 y el otoño de ese mismo año logró dominar las tribus iberas entre el Ebro y los Pirineos: ilergetas, lacetanos, bargusios, ausetanos y airenosios. De esta manera dejaba más protegida la frontera norte de Hispania. Anibal divide su ejército en tres partes: 15.000 hombres y 57 navíos protegen Hispania del Ebro hacia el sur al mando de su hermano Asdrubal, 10.000 infantes y 1.000 jinetes del Ebro hasta los Pirineos al mando de su hermano Hannon. La tercera parte fué la que Anibal llevó consigo a través de los Alpes. Anibal preveía que algún ejército romano le saldría al paso si bordeaba la costa, ya que Marsella era aliada de Roma, y por lo tanto estaría bien protegida. Así fué ya que cuando Publio Cornelio Escipión llegó a Marsella con 25.000 hombres esperando encontrarse con el ejército púnico, este ya estaba había cruzado los Pirineos y mediante un sistema de alianzas con las tribus galas se desvió hacia el norte hacia los Alpes. De manera que cuando Publio C. Escipión llegó de manera pausada al Ródano esperando el momento de encontrarse con los cartagineses, estos al mando de Anibal habían atravesado los Alpes y se encontraban ya en Italia cerca del río Po. Roma estava desguarnecida, con dos ejércitos, uno en el Ródano y otro en Sicilia, y con Anibal en el Po, la situación se tornó crítica. Sempronio recibió la orden de olvidar el asalto de Africa y dirigirse con su ejército al encuentro de Anibal y Publio C. Escipión recibió la orden de regresar a Italia con parte de su ejército, dejando el resto al mando de su hermano Cneo. (c) José Manuel Ruiz |